Formación

“Pinto sólo cuando tengo ganas. Utilizo modelo, que me gusta dejar en libertad, para sorprenderlo en su gesto menos forzado. Creo que, en pintura, el tema es sólo un pretexto para lo que uno quiere decir. Sin embargo, me atrae especialmente el retrato, y en cambio no me siento atraído por el paisaje. Necesito alternar con el modelo, conocerlo anímicamente para captarlo con más eficacia. Creo que mis retratos más acertados corresponden a personas que conozco desde hace más tiempo.”

A mediados de los años cuarenta, de la Vega inicia su camino artístico de manera autodidacta, alternando su incipiente producción pictórica con sus estudios en la Facultad de Arquitectura. Sus primeros contactos con la disciplina se dan bajo la influencia de su padre y en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, donde comienza a indagar en el dibujo con modelo vivo.
Esta etapa inicial se caracteriza por una figuración directa y una profunda observación psicológica del retratado, elementos que definen al período Formación de las Obras de Jorge de la Vega. En estas piezas, el artista busca captar la esencia humana antes de su transición hacia la síntesis geométrica y la posterior ruptura de los años sesenta.