“Los cambios me movilizan. En Nueva York cambié la temática: adiós a las figuras mitológicas y búsqueda del hombre. Norteamérica es un mundo tan poderoso y artificial que por contraste el hombre adquiere relieve.”

A partir de su residencia en Estados Unidos entre 1965 y 1967, de la Vega consolida su quiebre definitivo hacia la cultura de masas.
Su pintura abandona el óleo y adopta el acrílico plano, los contornos limpios y las tintas psicodélicas que caracterizan al período Pop de las Obras de  Jorge de la Vega, influenciado por el diseño gráfico comercial, el cómic y el imaginario neoyorquino.